Ayer tuve la oportunidad de hacer una visita guiada por el Museo Reina Sofía con la Asociación de Ocio Natuaventura con mi compañera Elena y un grupo de cuarenta niños y niñas de Asturias. Unos días antes nos pusimos manos a la obra  para que la visita fuera especial, pues venían a Madrid de viaje de fin de curso aprovechando los días festivos del Puente de Mayo y nuestra prioridad no sólo era que aprendieran, sino además (y sobre todo), que disfrutaran y lo pasaran bien.

Hacer una visita guiada con niños(as) por un museo de arte contemporáneo es muy interesante. Lejos de lo que a veces se suele pensar, los niños(as) saben muchísimo, intuyen, sienten y descifran obras de arte a través de preguntas que de adultos quizás no nos atrevamos a responder, o al menos, con tanta naturalidad.

 Visitamos “El Guernica” de Picasso

La primera parada fue la planta segunda en la que el Museo Reina Sofía dedica parte a la Guerra Civil Española. La mayoría recorrieron las salas expectantes, sabían que antes o después se toparían con uno de los grandes iconos pacifistas, el Guernica de Picasso. Fue curioso ver cómo se asombraron del tamaño, cómo describieron los personajes y se interesaron por su historia…”¡Aquella persona está en llamas!” gritaba uno…

El resto de la visita transcurrió tranquila, la sala del Guernica siempre está ocupada con mucha gente y eso a veces inquiera un poco al grupo, aunque tuvimos suerte y lo vimos bien. Después vimos una escultura de Gargallo y un cuadro de Miró y fuimos en busca de obras de Dalí y Juan Gris.

Vimos cuadros de Juan Gris y “pintamos” un cuadro cubista.

Ver los cuadros de Juan Gris y de otros pintores cubistas siempre es un acierto cuando visitas el Reina Sofía con niños(as) porque entienden perfectamente qué es esto del Cubismo y por qué algunos pintores decidieron pintar de esa manera. Además tuvimos tiempo de hacer nuestro propio cuadro cubista a través de una aplicación de móvil llamada Pikazo. ¡Éste fue el resultado!

En la planta cuarta, después de subir en los famosos ascensores del Reina Sofía, pudimos ver algunas obras de otros pintores españoles como Saura o Millares y hablamos de la importancia de expresar los sentimientos a través de los materiales y de los colores. Hablamos de cómo Millares rasgaba una arpillera, la pintaba, la cosía y descosía para expresar su amor a los antepasados guanches de su tierra canaria.

También vimos la obra de Asger Jorn, “Año Nuevo” que después de mucho tiempo guardado parece que ha vuelto a las salas del Reina Sofía. Es un cuadro increíblemente positivo y que me encanta  porque utiliza infinidad de colores, puedes ir descubriendo caras y porque además las niñas(os) siempre acaban viendo algunos animales en él. Pensar un título para el cuadro fue muy divertido, “¡Explosión de colores!” decía uno…”La vida loca” comentaba otra…

 

 

 

 

 

Para finalizar la visita, estuvimos viendo dos obras muy interesantes también, la famosa Antropometría en Azul de Yves Klein, que a pesar de su farragoso título, es un cuadro con una historia de lo más atrayente y con la que aprendieron que los artistas podían expresar sus ideas a través del trabajo escénico de otras personas, y la obra de Niki de Saint Phalle, Tyranosaurus Rex que atrapó nuestra mirada y atención de inmediato.

Como veis, un paseo de casi dos horas en el que disfrutamos, aprendimos y compartimos opiniones sobre las obras de grandes artistas. Arte e infancia juntos. Como diría ayer una de las niñas que nos acompañaba…¡Es emocionante! 😉

 

¡Compartir es vivir!