Este fin de semana tenemos una cita con una de las visitas que más me gustan en el centro de Madrid, “Los otros madrileños y madrileñas”, con un recorrido por algunos de los lugares más conocidos y emblemáticos del centro con una mirada distinta, haciendo hincapié en la historia social de la ciudad. Pero… ¿Quiénes son los otros madrileños y  madrileñas?

En este recorrido nos centraremos en hablar de vecindad, de algunos colectivos populares y de aquellas personas de la que apenas hemos tenido noticias en la Historia oficial, pero que han formado parte importante en la configuración y consolidación de una ciudad como Madrid.

Vamos a acercarnos al trabajo de los gremios y a su importancia en el funcionamiento de la ciudad y vamos a conocer a algunos de los colectivos que se movieron en una línea roja que separaba lo legal de la ilegalidad. En este recorrido no olvidaremos a aquellas personas de las que sí hemos tenido noticias a lo largo de la historia por su peculiaridad pero que por su condición en el momento que les tocó vivir fueron tratadas de forma distinta.

Lo cotidiano, la desigualdad social, el abandono, el hambre y las luchas y reivindicaciones también tendrán cabida en este recorrido, pero con un punto de vista positivo, el de la superación, o al menos desde la consideración de que los colectivos de los que se hablará a día de hoy están camino de ser colectivos de pleno derecho.

Desde la Plaza de Oriente y hablando de discapacidad (hoy mejor llamada diversidad funcional) y hasta la Puerta del Sol para hablar de niños y niñas expósitos, conoceremos lugares tan conocidos como la plaza de Isabel II, el Mercado de San Miguel o la Plaza Mayor con una mirada social, acercándonos a mercaderes, aguadoras, prostitutas, ancianos y personas que sobrevivieron  a su estancia en prisión.

Para terminar quiero citar unas palabras de Unamuno que tanto me gustan y hablan de la intrahistoria:

Todo lo que cuentan a diario los periódicos, la historia toda del «presente momento histórico», no es sino la superficie del mar, una superficie que se hiela y cristaliza en los libros y registros, y una vez cristalizadas así, una capa dura, no mayor con respecto a la vida intrahistórica que esta pobre corteza en que vivimos con relación al inmenso foco ardiente que lleva dentro. Los periódicos nada dicen de la vida silenciosa de millones de hombres sin historia que a todas horas del día y en todos los países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana y eterna, esa labor que, como las madréporas suboceánicas, echa las bases sobre las que se alzan los islotes de la Historia. Sobre el silencio augusto, decía, se apoya y vive el sonido, sobre la inmesa humanidad silenciosa se levantan los que meten bulla en la Historia. Esa vida intrahistórica, silenciosa y continua como el fondo mismo del mar, es la sustancia del progreso, la verdadera tradición, la tradición eterna, no la tradición mentida que se suele ir a buscar en el pasado enterrado en libros y papeles y monumentos y piedras.

Miguel de Unamuno “En torno al casticismo” 1905.

Si quieres participar en esta visita tipo freetour sólo tienes que mandar un email a garveo.contacto@gmail.com ¡Aún hay plazas!